Franquicias y desarrollo
(28 de abril
de 2008)
Las
franquicias surgen como resultado del continuo cambio
económico generado por la globalización
de mercados, por eso cuando se habla de franquicias
se devela la posibilidad de ofreces productos estandarizados
en diferentes lugares del mundo. Desde bebidas hasta
servicios hoteleros, el éxito de los negocios
franquiciados se basa en los principios de calidad
y respaldo. Es así como el desarrollo de
las franquicias apunta a dos claros objetivos: para
el franquiciante lograr la expansión de su
negocio para dominar el mercado; y para el franquiciado
adquirir un negocio con sistemas de operación
probados, reduciendo el riesgo de trabajo.
Las cifras publicadas por la Asociación
Internacional de franquicias dan cuenta de que en
Estados Unidos operan más de 1500 compañías
de franquicias que generan más de 18 millones
de empleos (entre directos e indirectos) representando
el 9,5 % del empleo generado por el sector privado.
En Ecuador el mercado de las franquicias es relativamente
joven; sin embargo, esta nueva forma de hacer negocios
ha tomado impulso en marcas que se han apoderado
de la mente del consumidor como Yogurt Persa, Los
Cebiches de la Rumiñahui, Kocktelitos, Pims,
Hups, entre otras. Con inversiones cercanas a los
12.000 dólares, estos negocios pueden tener
una alta rentabilidad dependiendo del tipo de negocio
y tiempo de implementación, lo cierto es
que permiten una rápida recuperación
de la inversión.
Una alternativa para exportar
En comparación con otras zonas del país,
Quito tiene muy pocas posibilidades de desarrollar
una economía productiva con miras a la exportación.
Esto, debido a que su economía es de tipo
“burocrática”. Entonces ¿qué
se debe hacer?. Para buscar una respuesta, la Corporación
de Promoción Económica Conquito encargó
un estudio que permita descubrir los potenciales
productivos de la capital.
El consultor Carlos de la Torre, encargado del análisis,
determinó que una alternativa de exportación
inmediata son los servicios. En este caso no hay
que esperar largo tiempo hasta que la economía
se industrialice, dijo, al señalar que en
los últimos años las exportaciones
ecuatorianas se han enfocado en los productos primarios
(petróleo, banano, café, camarón,
flores, cacao y pescado) que no cuentan con un valor
agregado.
Según de la Torre, son cuatro los servicios
que tienen mayores oportunidades en el extranjero:
médicos y dentales, informáticos,
contables (auditoría y asesoramiento tributario),
y franquicias. Solo desde Quito, se podrían
exportar entre $150 y $200 millones anuales, en
servicios, afirma el experto.
Los destinos que se identificaron como los de mayor
potencial son EEUU, España, Italia y en general
los de América Latina.De hecho, Mauricio
Pozo, gerente general del Hospital Metropolitano,
sostiene que el turismo médico se mira como
un servicio de exportación con potencial,
debido a los bajos costos lo cual le otorga una
ventaja competitiva frente a otros países.
"Los turistas pueden llegar a Ecuador, con
el fin de someterse a una cirugía estética
o de cualquier otro tipo y además aprovechar
para hacer turismo regular" explicó.Asimismo,
el estudio concluye que el destino con mayor potencial
para la exportación de franquicias es América
Latina y especialmente los países de Centro
América. Es así que al momento ya
existen algunas franquicias que están en
proceso de exportación, como Yogurt Persa,
Los Cebiches de la Rumiñahui, Kocktelitos,
Pims, Hups, entre otras, cuenta Guido Santillán,
director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana
de Franquicias.
A decir del ejecutivo, entre los
mercados atractivos para exportar están España,
los EEUU, México y Colombia. En este sentido,
la emigración es un fenómeno que ayudaría
a la exportación ya que "incialmente
serían los ecuatorianos residentes en el
extranjero quienes adquirirían estos servicios"
indica.Pero, aunque para la exportación los
servicios no tienen restricciones arancelarias como
sí los tienen los bienes, están sometidos
a restricciones legales que necesariamente deben
tomarse en cuenta a la hora de entrar en el negocio.
Por otra parte, también existen los servicios
exportables que no requiere el traslado físico
del oferente y que permite ahorro un 100% en gastos
de transporte y seguros. Es el caso de los informáticos,
que se transmiten vía Internet, indicó
de la Torre.Sin embargo, no todo está dicho.
Para el autor del estudio, es necesario "desarrollar
una reputación de buenos generadores de servicios,
que no la tenemos". De todas maneras, los bajos
costos de los servicios en Ecuador constituyen una
ventaja competitiva, a favor de los clientes de
primer mundo. (Tomado de Sección DINERO -
Diario HOY)
HELADERÍAS TUTTO FREDDO, UN CASO
DE ÉXITO
Esta
franquicia ecuatoriana, empezó sus operaciones
en la ciudad de Cuenca en el año 2000, revolucionando
el mercado del helado por sus innovaciones en la
amplia variedad de sabores y la excelente calidad
de insumos y aromas importados desde Italia, al
igual que el uso de fruta natural ecuatoriana, para
poder garantizar un alto estándar de calidad
en sus productos.
Gracias al éxito alcanzado
en Cuenca decidieron abrir fronteras, y así
desde enero de 2007 dieron inicio a su proceso de
franquiciar la marca. Actualmente cuentan con 27
locales en diferentes lugares del país y
próximos a inaugurar 6 franquicias adicionales
confirmadas. De esta forma se ha convertido en la
línea de helados artesanales y mantecado
más rentable y de mayor crecimiento del Ecuador.
El franquiciante de Tutto Fredo cuenta con asesoramiento
en búsqueda de locales, capacitación
continua, software de soporte y asesoría
legal, en caso de requerirse. Es así como
ha basado su negocio ofreciendo calidad en producto
y soporte empresarial, logrando generar confianza
por parte sus franquiciados para alcanzar una rápida
recuperación de la inversión inicial.

Tres opciones para franquicia
de producto
El
vino y su cultura en el Ecuador
(14 de abril de 2008)
Por: María Cristina Jarrín
Editora de la Revista Viníssimo
Sobre
los orígenes de la vid y los inicios de la
vinicultura existen varias teorías, sin que
por ello se haya podido precisar un lugar exacto
como la cuna de la viña. Sin embargo, algunos
autores sitúan los orígenes de la
vid en Asia Central, ya que todo parece indicar
que es la región donde la variedad “Vitis
vinifera” –género apto para la elaboración
del vino- empezó a dar sus primeros frutos.
Asimismo,
sobre la transformación de la vid en vino
hay otras tantas historias y leyendas. De la mayoría
de ellas, se deduce que la fermentación de
la uva se efectuó primero de forma natural
-incluso accidental-, pero cuando el hombre descubrió
el mágico efecto que la ingesta de ese néctar
le producía, empezó a dar valor al
cultivo de los viñedos y emprendió
el desarrollo de las técnicas para la elaboración
de la bebida.
Si
de algo no cabe duda, es que el vino se constituyó
rápidamente en un producto indispensable
en la vida espiritual y en la existencia terrenal
del hombre, adquiriendo una doble categoría:
la de bebida sacra y la de placer pagano… El hecho
es que la vid prosperó, y los secretos de
la elaboración del vino se esparcieron, transformando
esta bebida incluso en elemento civilizador. Es
así como llegan las primeras plantas de vid
a América, puesto que el vino constituía
un elemento indispensable para la práctica
de la liturgia católica y los religiosos
poseían gran experiencia y conocimiento sobre
el cultivo de viñedos y la elaboración
de vinos.
Existen
documentos (cédulas reales) que demuestran
que la adaptación de la vid en ciertas regiones
del continente americano, especialmente en el Sur,
fue muy exitosa y que los vinos del Nuevo Mundo
poseían características tan espectaculares,
que la Corona Española, temerosa de que los
vinos de sus heredades pierdan adeptos y mercados,
decretan la erradicación de la vid en sus
colonias. Afortunadamente, en algunos países
como Argentina y Chile se logró salvaguardar
algunos viñedos, en otros, menos afortunados,
como Perú, Ecuador y México, los parrales
fueron prácticamente exterminados y cualquier
intento de producción de vino severamente
castigado.
Al
no ser un país productor de vinos, Ecuador
vivió por largo tiempo ajeno a la cultura
y al disfrute del consumo de esta bebida, que estaba
restringida a la Iglesia –tanto para la celebración
de la misa como para el consumo en el seno de las
comunidades religiosas- y, a ciertos círculos
diplomáticos y sociales a los que se pertenecían
unas cuántas familias que tenían el
privilegio de poder proveerse, de una que otra botella,
durante viajes al extranjero, principalmente a Europa.
Allá
por la década de los 60, empiezan a importarse
algunos toneles de vino chileno producidos al granel.
Y, hasta bien entrados los años 90, no se
apreciaba una significativa oferta de vinos (origen,
variedad o marcas) en las perchas de los supermercados
ni en las tiendas de licores.
La
llegada de un nuevo milenio marca un cambio radical,
para el cual confluyeron varios factores. Por una
parte, Chile decide aplicar una agresiva y muy atinada
estrategia de marketing y sus vinos empiezan a invadir
los mercados internacionales; especialmente los
de países vecinos o próximos, como
el Ecuador, con quien siempre ha mantenido estrechas
relaciones de toda índole. Poco tiempo después,
Argentina (país en donde el consumo per cápita
era tan alto, que sus vinos se destinaban exclusivamente
al mercado interno) da un vuelco a su industria
vitivinícola y empieza a producir vinos de
mayor calidad e incursiona con fuerza en la exportación.
Sumado a esto, el negocio del vino a nivel mundial
se activa. Emergen vinos de otras regiones del planeta
como Sudáfrica, Australia, EEUU y Canadá,
lo que obliga a su vez, a los productores tradicionales:
Francia, Italia, España y Portugal a dinamizarse
frente a la competencia.
En
consecuencia, el mercado ecuatoriano se ve de pronto
beneficiado con una enorme oferta de vinos de diversas
latitudes, pero que desgraciadamente no compaginaban
con el conocimiento y la apreciación del
público consumidor. En este contexto surge
en el año 2002, el primer club de vinos del
Ecuador: La Cofradía del Vino y para el 2005
se pública Vinissimo, la primera y única
revista especializada en vinos, editada y producida
en el país. Y, desde entonces, en un cortísimo
lapso de tiempo, se va acrecentando el interés
por la cultura del vino, se multiplican día
a día los aficionados y los amantes de esta
excepcional bebida, y su consumo se va extendiendo.
Según
datos estadísticos del Banco Central, en
2005 la importación de vino estuvo alrededor
de los $2 600 millones. En 2006, el país
importó cerca de $2 700 millones y en el
primer trimestre de 2007 se registró que
la importación de vino alcanzó los
$3 510 millones. El consumo per cápita que
para el 2005 era de una copa, en el 2007 escaló
a una botella, evolución que nos permitió
ubicarnos como el país (proporcionalmente
hablando) de mayor aumento en nivel de consumo de
vinos en Sudamérica.
Jubilosamente
podemos decir que, hoy por hoy, la inclinación
por disfrutar del consumo y el deseo de ampliar
los conocimientos y descubrir los secretos de la
cultura del vino, se ha transformado en un verdadero
placer que compartimos, tanto las mujeres como los
hombres. Para resaltar aún más el
gran desarrollo actual y el potencial del vino en
Ecuador, es obligatorio señalar que contamos
con unos cuantos viñedos, y que entre ellos
–incluso- existe una Bodega que ha logrado producir
un vino de tan buena calidad, que ha alcanzado premios
y reconocimientos a nivel internacional.
En
fin, el futuro de la cultura del vino en el Ecuador
se vaticina prometedor y, lo más importante
aún, es que su desarrollo está estrechamente
ligado a un cambio de conceptos, como el de la salud
(por los efectos benéficos de los polifenoles
como retardante del envejecimiento y, en particular,
en contra de enfermedades, como las cardiovasculares).
También está relacionado con otras
consideraciones primordiales, como la del consumo
con moderación, de preferencia como compañía
en el deleite de una buena comida… la fórmula
ideal para disfrutar, valorar y apreciar el placer
de beber un buen vino, dejándonos seducir
por sus misterios, su historia y su encanto. ¡Salud!
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